Sobre la Fierecilla domada —- Los monólogos de clase —- Shakespeare

William Shakespeare

Mirna Olivares Barrera 

(En el trigésimo sexto año del reinado de nuestra soberana lady Elizabeth. Will está sentado ante una mesa y escribe.)

El vino que tomé ayer me produjo un atroz dolor de cabeza. Escribir será un gran esfuerzo, pero por mi honor, lo haré. Ahora estoy en un estado de inanición e insomnio, al igual que Catalina.

Mi noble señor me ha encargado una comedia para su amante, a la noble dama le gustan las comedias de enredos. Así mi señor le hará saber a tan ilustre dama los trabajos que tuvo para conquistarla. La noble señora ha sido más astuta, ha entendido que el velo de la simulación siempre es la mejor estrategia de supervivencia.

Catalina aconsejará a las mujeres sobre cómo se puede mandar sobre los hombres fingiendo obediencia, engañará por igual a su padre y a su esposo. Su conversión no será tal, tendrá un discurso irónico, quizá hasta lo pueda convertir en una farsa. Incluso su padre otorgará más dinero al marido.

Por ventura de Dios, tengo avanzada la trama, un gran ejemplo de Don Juan Manuel, que ha sido mi inspiración, De lo que aconteció a un mancebo que casó con una mujer muy fuerte y muy brava. Habré de cambiarle los animales por criados, eso será más fácil, serán cómplices de Petruccio. Así podré extender la trama y la paga. Los pretendientes peleándose como lebreles, la disputa entre las hermanas, más de uno se hará cómplice de la situación.

También, me aprovecharé de la comedia Supposses, muy popular en estos días, una adaptación de George Grascoigne. Ojalá no se confunda con Una fierecilla, un drama inferior, que no llega a mi nivel.

La paga siempre renueva las ánimos de la escritura, las deudas al tabernero, al sastre y al zapatero, han aumentado, pero complazco a mi noble señor para conseguir el pan y el vino. Las mudanzas de la astuta señora Catalina procurarán la comida de un mes. La Luna y el Sol cambiarán de nombre en el firmamento, ya que todo se puede lograr con un adecuado convencimiento. Los actores itinerantes serán un acierto, me recuerdan cuando yo andaba en el camino. Habrá alusiones a Stratford, a Wincot, una villa cercana, y a varios personajes que he conocido.

¡Ah! Y al final nadie se acordará del borracho Sly, todo el mundo olvida a estos pobres seres, alejados de la mano de Dios. Un digno homenaje al célebre Agustín de Rojas y su obra, El natural desdichado. Mi conocimiento de las comedias castellanas dará su fruto.

Sea así por mi reina y por Dios.

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: