Sobre Hamlet —- Los monólogos de clase —- Los críticos

Lo ineludible de Hamlet

Lucía  Izquierdo

 

Cuando era niña, tenía una tía semi punk, un poco hippie que era pedagoga; ella en sí misma ya era una cosa poco común, pero cuando comentaba que su especialidad era en educación artística la gente lo sabía; Lali estaba loca. Por ella en lugar de delegar mi educación a la televisión o a Walt Disney y sus películas de princesitas, mi tía Lali me leía historias como “Las mil y una noches”, “Don Quijote”, “El Aleph” y hasta prefería leerme pasajes del apocalipsis de San Juan antes que dejarme ver televisión. Así, volví mis favoritos los textos shakesperianos desde los 6 años; sí, yo fui desde niña tan rara como mi tía.

Uno de los que recuerdo con más afecto es Hamlet, y lo es porque desde entonces me ha parecido un sujeto extrañisimo y complicado; un sujeto que cree fehacientemente en las palabras de un espectro  para llevar a cabo una versión algo descompuesta del sueño edípico; eso no lo pensaba desde entonces, pero estaba segura que no era normal que Hamlet tuviera una misión encomendada por un espectro, el espectro de su ¿padre? ¿cómo su padre? Siendo una época Isabelina, llena de mágia ¿por qué no se pensó que era el diablo o algún tipo de duende como Puck? ¿Por qué Shakespeare se daría la licencia de iniciar una obra tan compleja como ésta con la aparición de un fantasma?

 

Entonces, en lugar de que Hamlet (ya asumiendo que le creemos), haga lo prometido y vengue la muerte de su padre, el wey se finge loco; parece inaudito ¿no? Porque al fingirse loco hace todo menos lo que parece que tiene que hacer, ningún error más grande que quedarnos en estas superficialidades, pues estamos perdiendo de vista que el espectro le pidió vengar su muerte, igualito que en el Rey León, pero también le dice que no lastime a su madre en el camino… Claro, pobre fulano; pues sabe que si llega y mata al tío a sangre fría, la madre volvería a pasar por la viudéz, quedando entonces como única solución mostrar los hechos, pero esto no puede hacerse a menos que alguien declare, y el único que sabe lo sucedido, además del muerto, es Claudio; el asesino.

 

Por otro lado no es la muerte del padre, ni la pronta boda de la madre lo que pesa a Hamlet; Hamlet tiene 30 años y la nueva boda de su madre implica que tendrá nueva decendencia del nuevo rey, nuevos hijos que implican un nuevo reino y  un nuevo futuro en donde él pasa a ser alguien con un alto abolengo pero que NUNCA PODRÁ SER REY. Entonces vemos en escena un Hamlet iracundo, melancólico, un Hamlet que no sabe hacia dónde dirigirse pero que arrastra a todo el que le rodea a un destino funesto por una premisa que aparenta tener clara como una verdad absoluta. Y vemos a un público atento a la historia que probablemente cuando intente contarla caiga en reduccionismos o simplemente no encuentre el modo de narrar lo que acaba de ver.

 

¿Y qué decir de Ophelia? Ella, la metáfora de la inocencia es la verdadera sufriente y con ello la mujer que pasa a la posteridad. No es Gertrúdiz y su histéria; nadie es tan fuertemente débil como Ophelia. Su principal encanto está en su divina vaguedad, en palabras de Luis Alejandro Baralt, “Es la encarnación de cuanto hay más ideal, más patético, más dulce y melancólico en el mundo”[1]. Ella es la única que no estaba en descomposición y la que acaba podrida en Dinamarca.

 

Hamlet es, desde mi punto de vista, un juego perverso de Shakespeare, porque podríamos hablar sobre las diferentes interpretaciones de la obra, e incluso estar de acuerdo en que es una obra dedicada a su hijo Hamnet fallecido en 1596 y la elaboración de duelo de su padre en 1601. Podemos dar crédito a la idea de que el espectro representa a su padre o a él mismo ante su hijo que no sólo no sabe a dónde se dirige su destino, sino que ya ni siquiera tiene la necesidad de pensarse uno, pero de cualquier modo, el hecho de que sigan haciéndose tantos estudios es porque no hay ninguna interpretación que sea aceptada como la definitiva.

 

¿Cuál es la meta del príncipe de Dinamarca? ¿Qué quiere? ¿Por qué lleva a Ofelia a la locura? ¿Por qué se finge loco? ¿Por qué Hamlet no se puede contar sin caer en reduccionismos?

 

Lo cierto es que en cuanto a esta obra shakesperiana hay más preguntas que respuestas y pese a que puedo delirar en torno a los significados simbólicos, o intente desentrañar lo que Shakespeare quiso decir con esa obra, Shakespeare está muerto, Hamlet no puede contarnos más de lo que dice en la obra y el espectro ya fue aparentemente vengado (aunque haya tenido de morir su hijo, su esposa y todo el elenco para lograrlo), por lo tanto dudo mucho que vuelva a aparecer y resuelva mis conflictos existenciales. Por lo que lo único que me queda es seguir delirando en torno a la trágica historia del príncipe de Dinamarca para con ello titularme intentando dar sentido a la grandeza de Shakespeare. Después de todo lo conocí muy pequeña y tengo todo una vida para vengar su espectro.

[1] Luis Alejandro Baralt. Conferencias sobre la tragedia de Hamlet. Kessinger legacy reprints. La Habana.  P.20

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CONTEXTO HISTÓRICO DE LA OBRA HAMLET

Silvia Zanté Molina

        La Tragedia de Hamlet Príncipe de Dinamarca o Simplemente Hamlet es probablemente la pieza teatral más famosa de la cultura occidental y una de las obras literarias que han originado el mayor número de comentarios, críticas e interpretaciones. Se cree que fue compuesta entre 1599 y 1601 y registrada en Statione´s Register en 1602.   Se conocen 3 versiones tempranas; conocidas como First cuarto, Second cuarto y First Folio cada una posee temas o escenas que en las demás no están.

Probablemente Shakespeare se basó  en la leyenda de Amleth,  conservada por  el historiador Saxo Gramaticus, en su obra Gesta Donorum. La leyenda es reescrita en el siglo XVII por F. Belleforest. Shakespeare le cambió el final feliz por el trágico.

Durante la vida de Shakespeare, Hamlet  fue uno de sus trabajos más reconocidos; pero también de los más criticados. Hamlet es la obra más extensa de este prolífero escritor.   La división en actos y escenas no pertenece al autor  sino a los editores. El criterio usado para la división es el que se hace atendiendo a los cambios de lugar de la acción: la casa de Polonio, el palacio, la explanada delante del palacio.   La obra se desarrolla en la Dinamarca del siglo XI.   En Hamlet se emplean recursos tales como el del  fantasma, la locura fingida, el teatro dentro del teatro y la venganza como motivo para desencadenar la acción.   En cuanto a  temas: la ambición por el poder y  la corrupción.  Y con referencia a los conflictos, estos se plantean cuando hay que elegir entre el mantenimiento del orden social (ley y justicia) y la venganza personal (hacer  justicia por mano propia), esto entre la acción y el pensamiento.

En la obra es importante la introspección del ser humano. Se exploran los anhelos de la mujer, sus virtudes, errores y culpas. Shakespeare logra  a través del lenguaje  trasmitir los pensamientos y los sentimientos.

Hamlet se estrena entre 1600 y 1603, años en los que se esperaba la muerte de la Reina Isabel I  de Inglaterra y en los que no se sabía quién iba a sucederla en el trono.   Además de la inquietud por este hecho había guerras civiles, guerras entre estados protestantes y católicos y persecuciones religiosas y políticas.   Shakespeare y su compañía de teatro estaban a favor del conde South Hampton y el Conde Essex. Este grupo era partidario de Jacobo, hijo de María Estuardo, como sucesor de la reina.

Henry lord Darley, esposo de María Estuardo, es asesinado en febrero en 1566 por el conde Bothwell.   Apenas transcurridos 3 meses, María Estuardo contrae matrimonio con quien le diera muerte a su marido. El asunto fue un escándalo en Escocia e Inglaterra.

CARTA A WILLIAM SHAKESPEARE

 Silvia Zanté Molina

Londres, 28 de septiembre  de 1602

Estimado William:

Os saludo y escribo para reconocer, muy a mi pesar, que ha conseguido una magnífica faena. Logró la ilusión de que Hamlet, personaje de su obra, parezca real, con personalidad, carácter y que está en constante duda. A través de aspectos fundamentales contrarios como la razón-locura, la ficción-realidad, el destino-azar, la justicia-venganza nos lleva a considerar los aspectos negativos de la condición humana y nos presenta usted alternativas para corregir, de modo que tengamos la posibilidad de elegir.

A diferencia de los griegos, los personajes trágicos de usted no se enfrentan al destino o se enojan y pelean con Dios sino que sus conflictos se derivan de la naturaleza humana.  Esto trae un cambio fundamental en la literatura de nuestro tiempo.   Usted rompe con el esquema impuesto por la poética de nuestro buen Aristóteles en cuanto a que la tragedia debe componerse en el modo dramático y no en el narrativo. Usted, William, invierte el esquema centrándose en los motivos y pensamientos de los personajes, es decir, emplea la retórica, la ironía, la confusión, la distorsión en vez de darle prioridad a la acción.  Así, por el conflicto interno, logra darle valor a su obra y conserva la estructura de la poética clásica.   Le admiro también, porque de los temas ya abordados en historias, leyendas y tragedias usted los revitaliza, trabajando cada personaje; y no reproduce los hechos históricos tal y como sucedieron sino que los aprovecha para expresar sus ideas y los problemas de nuestro tiempo.   Me quedo embelesado porque hábilmente hace uso de la elipsis (arte de dejar cosas fuera), por ejemplo, que no nos aclare si la reina, madre de Hamlet, tuvo o no participación en el crimen, si tenía relaciones con el criminal antes del asesinato o el hecho de que el fantasma del rey le diga:

¡Nada maquine tu mente contra tu madre!

poniendo entre paréntesis la cuestión de la culpabilidad o inocencia de la madre (inclusive en la representación de la obra La ratonera).  Con todo, logra una tragedia porque cumple con los criterios establecidos, tales como, que el héroe tenga motivos justificados para buscar la venganza, el antagonista tenga la fuerza y la condición similar al protagonista (Hamlet y su tío Claudio pertenecen a la realeza) y que el ambiente sea lúgubre y presente elementos naturales (el espectro, el cementerio).   Le confieso que he leído y releído su obra y en cada lectura encuentro más interpretaciones.   Lo que me hace suponer que estoy ante un enigma y  con ello me surgen preguntas tales como:

¿Por qué Hamlet posterga el acto de vengar a su padre?

¿Hamlet  está realmente loco?

¿Hamlet está cuerdo pero finge locura?

¿Hamlet es un loco genial que tiene momentos de lucidez?

¿Por qué acepta el duelo con Leartes?

¿Por qué los tíos se quedan con el reino, cuando debería ser para Hamlet y Fortimbras?

No le  exhorto para que me las responda, al contrario, eso es lo que lo hace maravilloso.

William, no podría terminar, sin decirle que el personaje de Ofelia es una de las creaciones más fascinantes que haya sido ofrecida a la imaginación humana; aunque tal vez la historia le reclame, pues parece que Ofelia sin Hamlet no tendría sentido y  muere porque un hombre no está a su lado.

Se despide de usted su más feroz crítico

B.J.

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